Música para el bienestar

Dicen que donde las palabras fallan, la música habla. Hay melodías que recorren nuestro interior y que despiertan esa sensación inexplicable, ese “no sé qué” que nos conecta con lo que necesitamos en el momento exacto.

Porque confiesa: seguro que más de una vez has puesto en bucle esa canción que te recordaba a tu ex y que te partía el corazón con cada nota que sonaba. Una espiral de sufrimiento autoimpuesto de la que era difícil salir.

Pero recuerda también ese momento en el que escuchaste una canción y dijiste: hoy me como el mundo. Pues bien, hoy quiero hablarte de esa sensación inexplicable que se siente con la música y de cómo puedes utilizarla para ayudarte a estar bien.  

¿Cómo influye la música en tu bienestar?

Pocas cosas tienen más impacto sobre nuestro cerebro que la música. De hecho, parece que nuestra capacidad para entenderla es innata.

Cuando nacemos, interactuamos y nos comunicamos a través de la musicalidad de los sonidos, tanto los que emitimos como los que percibimos. Así, comenzamos nuestro aprendizaje a través de la musicalidad del habla.

Todo esto tiene mayor sentido si pensamos en nuestros orígenes. Antes de existir el lenguaje tal y como lo conocemos ahora, nuestros antepasados se comunicaban exclusivamente a través de sonidos.

La velocidad y el ritmo de los sonidos que emitían eran necesarios para transmitir sus emociones. Un tono más agudo y rápido significaba entusiasmo o alegría, mientras que con un tono más bajo y un ritmo lento transmitían tristeza.

Piensa ahora por un momento en la música tal y como la conocemos ahora. ¿No tienen las canciones alegres tonos más agudos y un ritmos rápidos, y las tristes tonos graves y ritmos lentos?

Esto no es casualidad. Nuestra capacidad innata para interpretar la música se pone en funcionamiento y nos permite entender las emociones que transmiten cada canción, ayudándonos a cambiar el estado en el que nos encontremos.

Así, una canción triste es capaz de inducirnos a un estado melancólico, mientras que una canción alegre puede abstraernos y regalarnos unos minutos de felicidad. Igualmente, una música suave es la perfecta compañía para momentos de relajación, mientras que una rítmica nos estimula para movernos.

Otro de sus grandes poderes es el de despertar las funciones sociales. La música no es más que sonido que se transmite a través de vibraciones en forma de ondas hasta nuestro cerebro.

Estas vibraciones tienen la capacidad de activar los centros cerebrales, conectando con nuestro interior, pero también con las neuronas espejo. Estas neuronas son las que se encargan de la empatía, de hacernos parte de la tribu. Somos capaces de conectar con personas de cualquier parte del mundo gracias a una melodía en común. Y esto es algo completamente mágico.

Por todo esto, podemos afirmar que la música es la disciplina artística con el lenguaje emocional más directo que existe, ya que es capaz de transmitir sensaciones e inducir estados de ánimo de manera automática.

Ya Platón citaba que “la música era para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo”. Nuestro estado de ánimo puede modificarse dependiendo del tipo de música que escuchamos: en el momento en el que el cerebro percibe las ondas sonoras, responde con reacciones psicofisiológicas que se traducen en emociones.

Y no lo digo yo, lo afirma la ciencia.

Existen muchos estudios científicos que demuestran cambios a nivel fisiológico cuando estamos bajo la influencia de la música. Varias teorías del desarrollo humano concluyen que la música puede funcionar como un espacio en el que sentirnos seguros y protegidos.

Por ejemplo, Dunbar, Tarr y Launay (2014) realizaron un estudio en el que estudiaron la relación entre hormonas y neurotransmisores. Sus conclusiones fueron que la música sirve para socializar en momentos difíciles y cumple una función fundamental en la supervivencia del grupo.

Zatorre & Blood (2001). Mediante el estudio de neuroimágenes encontraron que el flujo sanguíneo en el cerebro cambia según la música que se escucha, siendo los cambios más significativos con música intensamente placentera. De esa que te produce escalofríos en la espalda.

Y uno de mis estudios favoritos, el de Sharman & Dingle (2015). Estudiaron la relación entre escuchar heavy metal (lo que mucha gente podría considerar “música extrema”) y la gestión de la ira. Al contrario de lo que se piensa, encontraron que escuchar este tipo de música no producía más ira en los participantes del estudio, sino todo lo contrario. Encajaba con su tipo de activación fisiológica y aumentaba sus emociones positivas, por lo que consideraron que escuchar heavy metal puede ser una manera saludable de procesar la ira.

No me voy a extender aquí sobre las teorías del desarrollo que resaltan la importancia del arte en nuestra construcción como personas. Pero si te interesa saber más, te recomiendo que leas este artículo.

O que te leas el maravilloso “Musicofilia”, de Oliver Sacks, donde podrás leer experiencias como la que puedes ver en este vídeo:

Show must go on: la música evoluciona contigo

¿Recuerdas la música que escuchabas hace 10 años? Probablemente, si volvieras hacia atrás, te sorprenderías del efecto que tenía una canción en ti. Sin embargo, si la escucharas hoy, apenas te transmitiría nada. Incluso puede que dentro de otros diez años, la redescubras y la escuches sin parar.

Además de la influencia que tiene la música en tus emociones, la música te acompaña en tu desarrollo personal. Dependiendo de la etapa en la que te encuentres, si estás preparado para recibir su mensaje, te ayudará a encajar y entender los mensajes que la vida te está dando.

Y es que está comprobado que la música influye en el desarrollo de las personas a largo plazo. Canciones que te han acompañado en tus alegrías, tus amores, tus desamores y tus tristezas. Es la banda sonora de tu propia vida.

Pero tu soundtrack no se limita solo a acompañarte. La música que te acompaña en tu historia te permite expresar sentimientos y sacar todo lo que llevas dentro. Con una canción puedes llegar a esa parte de tu interior a la que no puedes llegar con palabras. Y con ello, llega la comprensión, el auto-conocimiento y la evolución.  Show must go on.

Beneficios de la playlist terapia

Ahora que ya sabes el poder de la música en nuestro bienestar, quiero enseñarte el poder de la playlist terapia. Crear una base musical para acompañarte es un recurso terapéutico demasiado potente para pasarlo por alto.

Los beneficios más destacados de tener lista tu playlist terapia son:

    • Acompañarte cuando te sientas solx.
    • Reducir el estrés.
    • Tomar mejores decisiones.
    • Expresar emociones.
    • Reducir el dolor.
    • Facilitar la comunicación.
    • Reforzar vínculos.
    • Empoderarte.
    • Mejorar de procesos y destrezas psicólogicas (memoria, concentración, adquisición de vocabulario…)
    • Facilita curiosidad intelectual, aprender idiomas (yo personalmente comencé a aprender inglés con las canciones de los Beatles y me volví anglófila total).
    • Potenciar la creatividad.

Los que me conocéis sabéis perfectamente que soy una playlist adicta. Nunca sabes cuando vas a necesitar ese subidón de energía, recuperarte de un mal día o darte un chute extra de autoestima.

Incluso te puede ayudar a afrontar situaciones realmente estresantes. Por ejemplo, uno de mis pacientes que sufre de ansiedad se hizo una playlist específica para poder pasar por un lugar en el que siempre sentía que el pánico le dominaba.  En su caso, el heavy metal le funcionó de maravilla 😉

Fíjate si estoy convencida de que es potente la playlist terapia. Tanto es así, que suelo incluir este recurso tanto en terapia con mis pacientes como en mis talleres y programas.

La playlist terapia será tu as bajo la manga.

Y ahora, déjame leerte la mente… seguro que te estás preguntando: “¿por dónde empiezo, Cris?”

Te lo voy a poner sencillo. Vamos a crear tu propia Power Playlist, comenzando con un recopilatorio de las canciones que te ayudan a estar bien. Esas que te transmiten energía, te ponen de buenas, te ayudan a desconectar de los problemas… Probablemente ya tienes unas cuantas en mente.

Si quieres inspiración, aquí tienes 44 canciones motivadoras recomendadas por 15 profesionales con mucha sensibilidad. Seguro que sus aportaciones te dan alguna idea para incluir en tu Power Playlist.

Sobre todo una cosa: lo más importante es que hagas la playlist con música que te guste e inspire A TI. La que te conecte con esas emociones que quieres evocar y quieras incluir en la banda sonora de tu vida. Si odias el heavy metal, ¡no lo utilices! Busca esa canción que te empodere especialmente a ti.

Cuando ya la tengas preparada y compruebes por ti mismx los poderes que tiene sobre ti, podrás comenzar a prepararte distintas para cada estado de ánimo. Así, las tendrás listas cada día para acompañarte siempre y poder mantener tu equilibrio y bienestar.

La conexión de la música con las emociones es tan potente que sin ella no seríamos los que somos. No subestimes el poder de la playlist: conecta con tus emociones y deja que fluyan a través de la música.

¿Qué canción no podría faltar en tu Power Playlist? Deja su título en los comentarios para que podamos crear una playlist con la que sentir el subidón juntos. Empiezo yo. La canción que no puede faltar es la de “Highway Star” de Deep Purple.

¡Tu turno!

¿Quieres saber cuáles son los 4 enemigos de tu autoestima que te activan el lado oscuro y cómo puedes ganarles la batalla?

Descúbrelo en la masterclass que he preparado y a la que puedes acceder de manera gratuita ahora.

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